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Visión IPSA: Una Piedra en el Camino

Mantenemos nuestro optimismo sobre el IPSA -a pesar del traspié y turbulencias de septiembre- mes en el que el indicador perdió parte de lo recuperado durante los últimos meses, cayendo en mayor medida que los mercados internacionales pero desmarcándose de Latinoamérica que se desploma. Mientras los mercados desarrollados y emergentes se mantuvieron prácticamente planos, tanto el IPSA como Latinoamérica registraron importantes retrocesos, el primero un 3%, mientras que el segundo un 8% (todo en pesos chilenos). Si bien la fuerte alza de tasas y mayor percepción de riesgo impactaron al índice local, su bajo nivel de valoración relativa y ciertas señales positivas de indicadores líderes impidieron una caída mayor.

Las turbulencias de los mercados internacionales se vieron amplificadas a nivel local producto de la incertidumbre generada por iniciativas que generan expectativas -tanto de venta de activos locales- como de debilitamiento de nuestro mercado de capitales. Reflejo de lo anterior es el hecho que durante el mes la tasa del bono soberano de Estados Unidos a 10 años aumentó en 20 puntos básicos mientras que la de Chile en 80.

Es interesante notar que la caída del IPSA durante el mes es bastante menor al ajuste -de aproximadamente 10%- que debiera haber tenido frente a un alza de tasas de la magnitud vista. En nuestras últimas dos columnas planteábamos que el nivel de valoración del IPSA implicaba un nivel de tasas bastante por encima de los presentados en aquel momento. Lamentablemente el ajuste ha venido por el lado de las tasas y no del índice accionario.

El nivel de tasas actual tiene implícito un nivel de clasificación de riesgo país por debajo del grado de inversión, lo que consideramos un escenario exageradamente negativo. Existen periodos en el cual el mercado sobrerreacciona, traspasando a precios escenarios excesivamente positivos o negativos, generando oportunidades de venta y de compra respectivamente. Nuestra visión es que estamos frente a un escenario como el descrito en segundo lugar, no solo por razones de valoración sino también por señales positivas de indicadores líderes.

Primero, la recuperación económica ha sido más rápida de lo prevista. Ya es una escena recurrente ver mes a mes al IMACEC sorprendiendo positivamente, obligando al consenso de economistas a actualizar su proyección de crecimiento que se encuentra a estas alturas por sobre el 10% para 2021.
Segundo, la reapertura avanza a toda máquina. Durante los últimos meses hemos podido eliminar la amplia brecha de movilidad que manteníamos con otras regiones, incluso volviendo a niveles similares a los que manteníamos con anterioridad a la crisis sanitaria.

Tercero, los índices de confianza empresarial se mantienen en zona optimista por noveno mes consecutivo, incluso con tendencia al alza, lo que reflejaría positivas perspectivas de resultados corporativos en los próximos trimestres. En esta misma línea, el consenso de analistas de mercado espera una fuerte y creciente recuperación de resultados no sólo en sectores particularmente afectados por la crisis sanitaria sino que de manera bastante transversal.

Cuarto, los índices de incertidumbre se mantienen relativamente altos pero presentan señales para estar algo más optimistas. En particular, el índice de Incertidumbre Económica del Banco Central mantiene una tendencia positiva volviendo a un nivel similar al anterior a la crisis sanitaria. Con esto no queremos decir que esperamos que la incertidumbre desaparezca, y que por lo tanto la volatilidad sea una cosa del pasado, pero sí su moderación debiera verse reflejado en una mayor valoración del IPSA.

En cuanto a valoración, mantenemos nuestra visión que el IPSA fluctuará lateralmente con una alta volatilidad en un rango entre 4.200 y 5.100. En simple, ¿que implica nuestro rango bajo? i) un múltiplo de valoración sólo visto al inicio de las más grandes crisis globales del presente siglo, la financiera de 2008 y la sanitaria de 2020, y ii) una clasificación de riesgo país bastante por debajo del grado de inversión. ¿Y nuestro rango alto? i) un múltiplo de valoración un 20% por debajo del promedio de los últimos 5 años, y ii) una clasificación de riesgo país al límite del grado de inversión.

Su valor actual de 4.300, más cercano a nuestro rango bajo, representa una oportunidad de compra al estar internalizando un escenario que consideramos excesivamente pesimista. En este sentido, es posible concluir que la apuesta es asimétrica en cuanto a que una posible futura caída está bastante limitada mientras que una posible alza cuenta con bastante espacio. Dentro de este contexto es importante no olvidar que la volatilidad nos acompañará por un largo e incierto periodo, por lo que no es posible establecer un IPSA objetivo sino más bien un rango de oportunidades de venta y compra. En este sentido es necesario estar atento para cuando la oportunidad no sea una de Compra sino que una de Venta.

Javier Pizarro,

Gerente de Estudios Banchile Inversiones